Familias en riesgo de exclusión social

Familias necesitadas


Enmarcado dentro del programa de Atención a familias en Riesgo de Exclusión Social que esta llevando cabo la ONG Organización Social de Acción Humanitaria OSAH Española, se destaca la actividad de reparto de alimentos a familias en situación de precariedad socioeconómica que con la ayuda del Ministerio de Agricultura, pesca y Alimentación, del fondo de Garantía Agraria y donaciones de empresas privadas y entidades civiles, esta ayuda se cuantifica anualmente en 70.000 Kg. de alimentos los cuales son distribuidos por personal voluntario a las 500 familias de nuestra capital número que está aumentando cada vez mas.

PRIMER REPARTO 2010




SEGUNDO REPARTO 2010








Este es uno de los ejemplos que aun en estas fechas ( año 2010) siguen existiendo ciudadanos bajo el umbral de la pobreza sin llegar a penas a cubrir esta necesidad tan básica como es la alimentación y que a consecuencia de la falta de políticas sociales en España se está observando un gran crecimiento de las diferencias económicas.




Es por todo esto por lo que se puede llegar a la conclusión que las políticas de integración social que se están llevando a cabo desde la distintas administraciones no son efectivas, y que es de suma necesidad el replantearse la situación para conseguir llevar a cabo otras actuaciones mas eficaces.



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PUBLICACIÓN: DIARIO SUR 21/5/2005

Familias agobiadas por la hipoteca buscan alimentos en centros de caridad Las ONG denuncian que el aumento en el coste de la vida sitúa a miles de personas al borde de la pobreza y de la exclusión Más de 15.000 malagueños recurren a los bancos de alimentos No sólo es pobre quien no tiene nada. Cada vez hay más familias que, pese a disponer de una fuente de ingresos estable, a veces incluso generosa, no pueden hacer frente a los gastos mínimos para seguir adelante. Y se ven abocados a pedir ayuda. Son una nueva categoría de usuarios de los servicios sociales. Más de 15.000 malagueños dependen de los distintos bancos de alimentos, las ONG y la Cruz Roja.

Y la cifra va en aumento. Antonio Paneque, responsable de la Organización Social de Acción Humanitaria (OSAH), indica que el fuerte incremento del coste de la vida desde la llegada del euro y, especialmente, la subida de la vivienda en los últimos años, con los precios de las hipotecas siempre disparados, han hecho que cada vez reciban más demandas por parte de personas que disponen de una nómina media. «El pobre ya no es aquel al que le falta para comer. El riesgo de exclusión social está ahora en la incapacidad para pagar los préstamos y los recibos», sentencia Paneque.

El perfil de este 'nuevo pobre' tiene múltiples facetas. Según Paneque, de una parte aparecen las familias jóvenes, donde sólo uno de los miembros tiene empleo, y generalmente con un hijo pequeño a su cargo. En muchas ocasiones, padres y familiares suelen completar sus escasos ingresos. Pero la fractura llega cuando éstos faltan o simplemente no están en condiciones de ayudar. En segundo lugar, aparecen los mayores con pensiones no contributivas y viudos. En este grupo aparecen jubilados que, pese a contar con pagas más altas, tienen hijos minusválidos o dependientes a su cargo. «El sueldo se les va en medicinas, psicólogos y en cuidadores, porque ellos solos no pueden», precisa.

La Administración no prevé ayudas para los cientos de familias con un nivel laboral medio, que sin embargo no llegan a final de mes. Un equipo técnico formado por un psicólogo y dos educadoras sociales hacen un estudio de las necesidades y valoran cada caso a través de documentos oficiales, como un certificado de ingresos. «Comprobamos que con un solo sueldo no puede vivir una familia con los precios actuales. El modelo donde el marido trabajaba y la madre cuidaba de los niños no permite hoy en día hacer frente al alquiler o a la hipoteca del piso y los gastos de los hijos. Tienen que trabajar los dos», esgrime Paneque.

Con un solo sueldo no nos llega»

Tienen empleo, nómina fija y una buena pensión. Y pese a ello no pueden sobrevivir sin ayuda. Son los nuevos usuarios de las ONG

UN solo sueldo de tipo medio para mantener a una familia de tres. Un nieto enfermo. O un hijo drogadicto. Los casos que se relatan son reales, aunque sus nombres sean ficticios. Tienen una fuente de ingresos estable y, pese a ello, son incapaces de vivir por sus propios medios. Para ellos la Administración no tiene respuestas, y las ONG son su única esperanza.

JAVIER Y LAURA

Pareja joven con un hijo

«Una familia necesita al menos dos salarios»

«Hemos intentado conseguir una pensión para ella, pero no reúne las condiciones necesarias, porque no tiene cotizaciones y su marido trabaja», explica Antonio Paneque, de OSAH. «La familia les ayuda, pero no es suficiente, y están pasando necesidad».

ANDRÉS

Abuelo con un nieto enfermo

«La paga se me va en cuidados para el niño»

Andrés tiene una buena pensión, fruto de toda una vida dedicada al trabajo en la compañía ferroviaria Renfe. Mantiene -a sus 80 años y viudo- a su nieto, de 14, enfermo de esclerosis múltiple y esquizofrenia. Su madre les abandonó y su padre (hijo del anciano) es toxicómano y está en prisión. «La Junta y el SAS me ayudan con el niño, que cobra una pensión muy pequeña, pero la paga se me va en personas que me ayuden a cuidarlo y en tratamientos», exclama. Además, mantiene a su hijo en la cárcel, y este ritmo de vida le ha causado una fuerte depresión. En la asociación encuentra ayuda psicológica, alimentos, compañía y asesoramiento ante la Administración.

JUANA

Viuda con un hijo toxicómano

«Tengo que darle la pensión para drogas»

Juana ha perdido ya a uno de sus tres hijos por culpa de las drogas. Y un segundo, de 28 años, también es toxicómano. Es viuda, tiene un piso en propiedad y su pensión le daría para vivir dignamente. Pero no es así. «Se ha llevado todas mis pertenencias. No puedo tener nada en casa. Todo aquel que tenga un familiar en la droga sabe de lo que le hablo», exclama con rabia. El dolor es demasiado fuerte. Cada vez que le ve tiritar por el 'mono', ella misma le da lo poco que gana para que se tranquilice.

Va a comer a casa de otra hija. «Hasta la comida la revende», exclama. Juana ha luchado toda su vida por sus hijos y, mientras recoge sus bolsas de víveres, exige a las instituciones que habiliten más recursos para ayudar a los toxicómanos y a sus familiares.


Actualizado (Jueves, 05 de Agosto de 2010 12:48)

 

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